blog sobre filología actual en lengua hispana

del latín philologĭa, y éste del griego φιλολογία

Murciélago. Una rata ciega, calva y con alas (Ramon Solsona)


Aunque la ciencia diga que los murciélagos son mamíferos placentarios del orden de los quirópteros, la lengua tiene claro que se trata de ratones.

Una de las historias ejemplares que cuenta el Arcipreste de Hita en el Libro de buen amor es la del mur de Guadalajara y el mur de Monferrado. Son dos ratones que representan la vida de la ciudad y la del campo, la primera opulenta pero llena de peligros y la segunda pobre pero apacible. Mur era en el siglo XIV la palabra castellana habitual que más tarde fue sustituida por ratón. Procede del latín mus, muris (rata, ratón), que parte de una forma griega casi idéntica. Esta base léxica se mantiene hoy en el inglés mouse, el alemán Maus y en el verbo gallego murar (andar el gato al acecho de ratones).

Mur se conserva también en el morcego gallego y portugués. Y el murciélago, pues todo significa lo mismo: ratón ciego. El castellano usó primero el compuesto murciego, luego lo convirtió en murciégalo y finalmente trastocó las sílabas hasta fijar la forma murciélago.

También el catalán muricec se apunta al ratón ciego para describir a este animal tan común como extraño. Son muchas las variantes dialectales de muricec: murcec, molicec moriac, esvoriac, esvoliac, voliac, etcétera. Nótese que alguna de estas formas están entrecruzadas con el verbo volar.

El murciélago vuela porque tiene alas, por eso en catalán se le llama también rata pinyada, del latín pennata "alada, cubierta de plumas". Igual que el masculino ratpenat y otra infinidad de variantes: rata pinyarda, rata penella, pinya-rata, ratapenera, ratapatxet, rampenat... Todo son ratas voladoras, lo mismo que el sueco fladdermöss, el danés flagermus o el alemán Fledermaus, que mantienen la antigua raíz grecolatina mus. También el inglés flitter-mouse, pero es una palabra obsoleta, ya que el nombre actual es bat, como sabe todo el mundo gracias a las aventuras de un hombre-murciélago llamado Batman.

El ratón y la rata son, pues, una referencia muy extendida para designar al murciélago. Una rata ciega, alada o calva, como la rata cauba del aranés, denominación cercana al chauve-souris francés, que, etimológicamente, significa justamente eso: ratón calvo.

El vasco saguzar no comparte raíces lingüísticas con ninguna de las formas citadas, pero sigue la pauta del ratón más un adjetivo. Quiere decir ratón viejo.

Por ser un animal de aparición vespertina, los romanos llamaban vespertilio al murciélago. Aunque obsoleta, esa misma palabra, sin cambio ninguno, pasó directamente al castellano y, con la correspondiente evolución fonética, en italiano se convirtió en pipistrello.

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